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El 27 de octubre de 1979, en la cancha de Ferro Carril Oeste, los Pumas consiguen su primer triunfo ante un rival de primer nivel en un test match oficial. La victoria frente al
seleccionado australiano fue por 24 a 13 y marcó el punto de madurez de un plantel que había comenzado a formarse dos años antes de la mano de Angel Guastella, y que en ese momento mantenía su fisonomía bajo la conducción de Luis Gradin | |  | | Petersen, Travaglini, Morel y Alejandro Iachetti buscan la pelota entre varios Wallabies, mientras Landajo, de espalda, quiere intervenir | El fullback Martín Sansot, en una de sus incursiones ofensivas, pierde la pelota ante un tackle de un australiano |
La temporada de 1979 había comenzado para los Pumas con una gira tan productiva como exigente por la tierra de los All Blacks. Luis Gradin, el entrenador que sucedió a Angel Guastella en aquellos tiempos de cambios frecuentes en la conducción del seleccionado, confió en el plantel que el año anterior había visitado Inglaterra y le agregó algunos debutantes como Ernesto Ure, Javier Pérez Cobo, Marcos Iachetti, hermano menor de Alejandro, y el octavo del SIC, Roberto Lucke. También fue la primera aparición de Enrique "Topo" Rodríguez, que después vincularía su carrera con el rugby australiano.
Al regreso de Nueva Zelanda, donde se perdieron los dos test por escaso margen y se lograron excelentes resultados contra los combinados provinciales, los Pumas tenían un desafío inmediato: enfrentar al seleccionado australiano en la cancha de Ferro Carril Oeste.
Los Wallabies no habían alcanzado el liderazgo internacional que lograrían más tarde, pero eran un equipo duro que llegaba con un antecedente inmediato inmejorable: una victoria frente a los All Blacks. Los Pumas estaban ante la gran oportunidad de ganar un test oficial, algo que a esas alturas se había convertido en una especie de obsesión para los jugadores.
Fernando Morel, un pilar que asomaba con fuerza desde el CASI, pertenecía a la última camada de jóvenes que convocó Luis Gradin y revive aquella conquista: "La temporada de 1979 fue inolvidable para mí. Fue el primer contacto con los Pumas y nada menos que en una gira por Nueva Zelanda. La experiencia resultó maravillosa porque tenía 23 años y todo por aprender en el rugby internacional. Lo que me quedó muy marcado fue que compartí la habitación con Héctor Silva antes de mi debut contra Taranaki. "Quedate tranquilo que jugás conmigo", me decía Pochola, y yo me sentía mucho más confiado. A esa edad, cuando un prócer como él te dice algo no te queda ninguna duda. Le tenés una fe ciega.
"Volvimos de Nueva Zelanda y a las dos semanas enfrentábamos dos test con los Wallabies. Todavía no habían tenido esa gran explosión de la década del 80, pero traían una tercera línea poderosa. Jugaban Loane, el capitán, Stewart y Cornelssen, que había marcado varios tries en una victoria contra los All Blacks muy poco tiempo atrás. El entrenador era Robert Templeton, uno de los hombres importantes en la evolución del rugby australiano", analiza Morel.
Con respecto a la victoria en el primer test, Pope recuerda: "Me tocó ocupar el lugar que dejaba Hugo Nicola, que ya venía lesionado de Nueva Zelanda. El test lo ganamos muy bien, con un gran trabajo de los forwards, pero muy bien complementados por los backs. Me tocó formar contra Chris Handy, un pilar que estaba en el final de su carrera y con el que tengo una gran relación. Ahora es el principal comentarista de rugby de Australia y nos encontramos en muchos partidos internacionales. Para mí, el mejor jugador nuestro fue Marcos Iachetti: tuvo una actuación excepcional y bajó todas las pelotas en el line.
"Ferro estaba repleto y había un ambiente bárbaro. Yo tenía muchos nervios en las horas previas, porque era mi primer partido contra un seleccionado, y las ganas del equipo de ganar un test match oficial eran muchas. Recuerdo que en la primera pelota que agarré pegué un grito impresionante; fue una mezcla de miedo y de descarga por tanta tensión acumulada", confiesa Morel, que fue entrenador, junto con Fabián Turnes, del seleccionado de Buenos Aires que ganó el último Campeonato Argentino. Rafael Madero era el apertura del San Isidro Club, pero después de debutar en la gira por Inglaterra del 78, formaba una sólida pareja de centros con Marcelo Loffreda, su compañero de club. "El N° 10 de los Pumas era Hugo Porta, así que yo me acomodé como primer centro y de alguna manera era un apertura bis. La descarga cuando presionaban a Hugo. Con el Tano Loffreda logramos una gran firmeza en el centro de la cancha, que fue un poco la bandera defensiva de aquellos Pumas. Marcábamos en forma diferente de la actual, saliendo de punta y presionando al portador de la pelota. Ahora las marcas se van corriendo hacia las puntas y no se tacklea tan al límite.
"Llegamos a ese partido con los Wallabies con muchas ganas de llevarnos el triunfo. El seleccionado nunca se había enfrentado contra ellos, así que eran una incógnita, aunque las estadísticas decían que estaban creciendo mucho. En el 76 los Pumas habían perdido en el final contra Gales, en el 77 empataron con Francia, en el 78 pasó lo mismo en Twickenham, con Inglaterra y, más allá de esas grandes actuaciones, llevábamos mucho tiempo sin una victoria importante. Aquel equipo llevaba dos años de maduración y era el momento justo para un gran triunfo", comenta Madero.
"La victoria fue muy significativa para mí. No sólo porque marqué dos tries en el primer tiempo, sino porque fue mi primer test en la Argentina. Además, me afirmé en el plantel y, salvo por algunos períodos, me mantuve desde 1978 hasta 1990, cuando me retiré."
El segundo test de esa serie quedó para los visitantes, pero no alcanzó para quitarle valor a ese primer éxito. Otro paso adelante para unos Pumas que se seguían metiendo sin pausa en el mejor nivel de este deporte. Sinteis del partido 
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